Docencia mexicana en Europa

Jorge Alberto López Arévalo será el  invitado de la Cátedra de Economía Tomás de Mercado del Instituto de Iberoamérica. Es licenciado en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México, Maestro en economía por la Universidad de La Habana y Doctor en Economía Aplicada por la Universidad de Santiago de Compostela. Actualmente se desempeña como profesor titular de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Chiapas. Ha publicado diversos artículos en revistas regionales, nacionales e internacionales sobre temas relacionados con el desarrollo y desarrollo rural regional. En los últimos años ha dedicado a la investigación en temas vinculados a la globalización neoliberal y sus efectos sobre Chiapas. Últimamente se ha interesado por el estudio de la crisis económica, los desastres naturales y las migraciones. Entre sus más recientes publicaciones se encuentra el libro “La globalización neoliberal en Chiapas”, publicado por la dirección editorial de la UNACH. Ha sido profesor visitante en la Universidad de Santiago de Compostela y profesor invitado en la Universidad de Guadalajara y la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

Editorial Francesa publica poesía de José Luis Castillejos

Paris.- El poema “Si yo fuera” del periodista y poeta mexicano José Luis Castillejos Ambrocio, fue publicado por la editorial francesa Hachette Éducation en su más reciente edición del texto escolar.

El libro de consulta “A mí me encanta!- Espagnol seconde”  reproduce la parte central de la pieza literaria del poeta oriundo de Tapachula, Chiapas, sur de México, la cual fue publicada originalmente en el libro “Voces on Line”, que recoge una antología de poetas con presencia en la Internet.

Dedicada a la edición de libros escolares y métodos para enseñar el español a los alumnos franceses de lycée (15-16 años), Hachette Éducation reproduce el poema “Si yo fuera”, publicado originalmente en la antología Voces Online (Chile, 2006). Leer Más…

Golpe de Estado, un fantasma que revivió en Honduras

Por José Luis Castillejos Ambrocio

militaresLima.- Los golpes de Estado, un fantasma que pareció haberse alejado, revivió en Honduras. Fueron frecuentes durante los siglos XIX y XX y el ocurrido  en el país centroamericano contra el presidente Manuel Zelaya es el número 21 de la actual centuria.

Los ruidos de sables, bayonetas y el desfile de botas y tanquetas ha estado presente en la vida de muchas naciones de América Latina, Europa y Asia. En 101 ocasiones, con la de hoy, se han registrado fallidas intentonas o se ha concretado el rompimiento del orden.

“Nos habíamos olvidado bastante de los golpes de Estado en América Latina y lo que ha pasado en Honduras nos hace pensar que nuevamente esto es una realidad”, declaró a Notimex, el internacionalista y politólogo Juan Mariátegui. Leer Más…

Montesinos doblegó con música a Abimael Guzmán

Lima, Perú.- ”Es un final sin pronósticos…”, le expresó en 1993 el ex asesor Vladimiro Montesinos Torres al líder del grupo maoísta Sendero Luminoso (SL), Abimael Guzmán Reynoso, luego de hacerlo escuchar la canción “A mi manera”, de Frank Sinatra.

En el primer encuentro que Montesinos tuvo con el jefe de la cúpula rebelde y la compañera de este, Elena Iparraguirre, dentro de la Base Naval del puerto de El Callao, les dijo al recibirlos en una pequeña sala: “antes de empezar, como en todo trabajo, un poco de música”.

Montesinos Torres hizo videograbar el encuentro con el máximo jefe del grupo maoísta, paradójicamente preso en el mismo lugar que fuera diseñado por el primero cuando se desempeñaba como jefe de los servicios secretos para doblegar la voluntad de los alzados en armas.

El video de 18 minutos, de un total de tres mil horas de conversaciones entre Montesinos y Abimael, entregado a un tribunal judicial muestra la forma como musicalmente el ex asesor presidencial envolvió a su enemigo.

“¿Qué es lo que ha conseguido?. Si no es a sí mismo, entonces no tiene nada./ Decir las cosas que realmente siente/ Y no las palabras de alguien que se arrodilla. Mi historia muestra que asumí los golpes Y lo hice a mi manera”, reza parte de la letra de la canción.

La famosa melodía “My Way” de Frank Sinatra provoca en Elena Iparraguirre, la “Camara Miriam”, un efecto inmediato quien suspira y por momentos pareciera contener las lágrimas que amenazan con escaparse de sus vidriosos pero pequeños ojos.

Montesinos Torres, el otrora todopoderoso jefe de facto del Servicio de Inteligencia Nacional (1990-2000), durante el gobierno del encarcelado ex presidente Alberto Fujimori manejó bien la psicología de los líderes rebeldes.

Sabía, primero, que ellos son melómanos, fanáticos de Frank Sinatra, y que con esa canción se enamoraron, se apasionaron y la escuchaban en sus reuniones, entre trago de rones y de whiskys, coronados con cerezas bañadas de chocolate.

Antes de iniciar las conversaciones para conseguir un acuerdo de paz entre el líder de Sendero Luminoso y el Gobierno de Alberto Fujimori, Montesinos les endulzó el oído y luego los llevó a capitular la lucha armada.

Consiguió que el imperturbable líder de Sendero Luminoso rompiera el hielo y esbozara sonrisas y comentara en voz baja la hermosa melodía de Sinatra.

La letra de la canción calzaba a la perfección en la vida de Guzmán: “Hice lo que debía hacer/Y lo hice sin exenciones. Planée cada programa de acción,/ Cada paso cuidadoso a lo largo del camino./ Y más, mucho más que esto, Lo hice a mi manera.”

Al término de la canción Abimael sí logra emocionarse, toma la mano de su pareja y luego esta la besa y lo agarra efusivamente.

Montesinos allí había ya conseguido romper el dique y sella su éxito con el “Himno a la alegría” y mientras el asesor mueve la pierna derecha acompasadamente, Elena Iparraguirre nuevamente se emociona, traga saliva y Abimael suspira.

“Este es un final sin pronósticos”, dijo momentos antes el ex jefe de los servicios secretos que le dice a la pareja que les pone música “con mucho cariño” y nuevamente les hace escuchar “New York” y los sensibiliza al grado que Guzmán sí sonríe.

“Me alegro profundamente que estén bien”, se le escucha decir a Montesinos en el video que entregó al juez peruano César San Martín.

Montesinos psicoanalizó a Abimael y a Elena Iparraguirre, supo cuales eran sus puntos débiles y les dio donde más les dolía, el los recursos musicales, del que estaban privados en la Base Naval del Puerto de El Callao.

Él logró dominarlos, los llevó hasta sus intimidades, interiorizó, les dio un poco de medicinas y luego coronó su éxito con el Himno a la Alegría. Eso los mató y los hizo ver que el final, como en la canción de Sinatra, se acercaba ya.  (Autor: José Luis Castillejos Ambrocio)

TE VI

Te vi

Te vi, triste, indefensa,

Llorosamente enamorada.

Te vi, sufrías por alguien

Por un no se quién.

Te vi, y sufrías en esa tarde por alguien

ido, alguien muerto, alguien aún no visto.

Te ví y supe que el amor

es capricho, pasión,

tristeza y…

nada.

Te ví de reojo,

Mientras tú llorabas

Tu propia tristeza…

La tristeza de los dos.

Autor: José Luis Castillejos Ambrocio

joseluiscastillejos@gmail.com

Cuando alguien muere

Autor: José Luis Castillejos Ambrocio
joseluiscastillejos@gmail.com
Cuando alguien muere…también morimos.
Se nos va un poco de nuestra propia vida,
y queda en el recuerdo la sonrisa
de quien solo se adelantó unos pasos
en la rendición de cuentas al creador.
Cuando alguien muere,
queda ese silencio sepulcral,
esa falta de voz para atrevernos a decir:
Te aprecié… te amé!
Cuando alguien muere,
muere también Dios,
porque en su célula infinita
se pierde un gramo de arena del cosmos.
Cuando alguien muere,
queda el universo personal  muy triste,
la amistad marchita, el lirio de ternura hiriente,
perdido en el oleaje de la nada.
Cuando un amigo, un padre, una madre,
un hermano o un hijo muere,
se muere por un instante el canto del viento
y la piedra muestra su rostro duro,  adusto,
y el árbol cruje en una danza de dolor.
Cuando alguien muere ya no hay abrazos,
rosas, risas y recuerdos que valgan,
pues el que se fue ya no verá más la tarde,
el frío amanecer, el café humeante, el beso
andante y el cerrojo abierto.
cuando alguien se muere
nosotros también morimos un poquito.

Autor: José Luis Castillejos Ambrocio
joseluiscastillejos@gmail.com

Cuando alguien muere…también morimos.
Se nos va un poco de nuestra propia vida,
y queda en el recuerdo la sonrisa
de quien solo se adelantó unos pasos
en la rendición de cuentas al creador.
Cuando alguien muere,
queda ese silencio sepulcral,
esa falta de voz para atrevernos a decir:
Te aprecié… te amé!
Cuando alguien muere,
muere también Dios,
porque en su célula infinita
se pierde un gramo de arena del cosmos.
Cuando alguien muere,
queda el universo personal  muy triste,
la amistad marchita, el lirio de ternura hiriente,
perdido en el oleaje de la nada.
Cuando un amigo, un padre, una madre,
un hermano o un hijo muere,
se muere por un instante el canto del viento
y la piedra muestra su rostro duro,  adusto,
y el árbol cruje en una danza de dolor.
Cuando alguien muere ya no hay abrazos,
rosas, risas y recuerdos que valgan,
pues el que se fue ya no verá más la tarde,
el frío amanecer, el café humeante, el beso
andante y el cerrojo abierto.
cuando alguien se muere
nosotros también morimos un poquito.

Hace mucho

Por Guadalupe Castillejos Chang
Hace mucho tiempo deje de escribir,
como si la fuente de mi inocencia se acabara
y cada gota de amor que derramaba se perdía
No pensé volverlo hacer, no pensé volver a fluir
dentro de los ríos de la ilusión de lo mágico y del amor.
Pero hoy me contagiaste con un poco de tu imaginación,
tus poemas tan perfectos y tu amor tan puro.
Es necesario recordarte cada segundo de mi vida
porque aunque lejos estoy, sé que tu estas aquí.
Como negar que eres el amor de mi vida,
el hombre que es capaz de levantar mi mundo así se caiga en pedazos.
desde siempre he sabido que serías tu quien me protegería
y que con gusto algún día lo haría yo.
En este poema te quiero demostrar todo mi amor
el orgullo que siento de que seas tú quien abarque
mis ilusiones y que seas mi mayor fuerza.
Espero día a día volverte a ver
y que me envuelvas con esos brazos
tan llenos de amor de donde nunca debí salir;
me dejaste volar para serPor Guadalupe Castillejos Chang
Hace mucho tiempo deje de escribir,
como si la fuente de mi inocencia se acabara
y cada gota de amor que derramaba se perdía
No pensé volverlo hacer, no pensé volver a fluir
dentro de los ríos de la ilusión de lo mágico y del amor.
Pero hoy me contagiaste con un poco de tu imaginación,
tus poemas tan perfectos y tu amor tan puro.
Es necesario recordarte cada segundo de mi vida
porque aunque lejos estoy, sé que tu estas aquí.
Como negar que eres el amor de mi vida,
el hombre que es capaz de levantar mi mundo así se caiga en pedazos.
desde siempre he sabido que serías tu quien me protegería
y que con gusto algún día lo haría yo.
En este poema te quiero demostrar todo mi amor
el orgullo que siento de que seas tú quien abarque
mis ilusiones y que seas mi mayor fuerza.
Espero día a día volverte a ver
y que me envuelvas con esos brazos
tan llenos de amor de donde nunca debí salir;
me dejaste volar para ser alguien más
y ahora amor mío te prometo regresar.
Por Viridiana Guadalupe Castillejos Chang
Hace mucho tiempo deje de escribir,
como si la fuente de mi inocencia se acabara
y cada gota de amor que derramaba se perdía
No pensé volverlo hacer, no pensé volver a fluir
dentro de los ríos de la ilusión de lo mágico y del amor,
pero hoy me contagiaste con un poco de tu imaginación,
tus poemas tan perfectos y tu amor tan puro.
Es necesario recordarte cada segundo de mi vida
porque aunque lejos estoy, sé que tu estas aquí.
Como negar que eres el amor de mi vida,
el hombre que es capaz de levantar mi mundo, así se caiga en pedazos.
desde siempre he sabido que serías tu quien me protegería
y que con gusto algún día lo haría yo.
En este poema te quiero demostrar todo mi amor
el orgullo que siento de que seas tú quien abarque
mis ilusiones y que seas mi mayor fuerza.
Espero día a día volverte a ver
y que me envuelvas con esos brazos
tan llenos de amor de donde nunca debí salir;
me dejaste volar para ser alguien más
y ahora amor mío te prometo regresar.

¡Ayúdame a llorar!

Autor:  José Luis Castillejos Ambrocio

Cuando me acuerdo de ti
busco la música de Dios en el viento
algo que te identifique,
mediante la cual te encuentre.
intento percibir el ruido del arrollo,
el gemido de las piedras acariciadas por el agua,
el gélido viento del norte, que muerde el sur.

Cuando me acuerdo de ti,
me gustan todas las canciones,
sean de… Niga, Don Omar, Celia Cruz,
Zucchero, Rick Astley, de Nelly Furtado,
de Ildivo, de Vicente Fernández, del Grupo cinco.
Es que te amo tanto e intento hallar cada palabra tuya
en el canto, en el acompasado piano,
en el lejano tañido de una campana,
en el croar de las ranas,
en las lluvias, esa que te destroza los zapatos.

Ayúdame a llorar tu tristeza,
tu ausencia y tu llanto,
ayúdame a cobijar, a parir sin dolor,
a gemir con y sin pasión.
te dije: me gusta esa canción,
me acuerdo de ti y cada vez que lo hago
busco música que te identifique
y mediante la cual te encuentre.

Ayúdame a llorar tus noches, tus tardes,
tus días si mi y sin ti.
ayúdame a recorrer el velo del misterio,
a mitigar la tristeza de tu ausencia
y a pedirle a Dios perdón en cada flor
que tus ojos no ven.
Ayúdame a llorar por ti,
a desgarrar mi cariño en tu ausencia
y a perturbar el llanto callado
del universo, que todos los días pare desdichas.
ayúdame a llorar
porque cada vez que me acuerdo de ti,
siento mi alma marchita,
un rosario de canas en el universo de mi cabeza
y siento que sin ti, no encuentro el compás,
no halló la música, no detecto el sonido de la flauta,
ni del acordeón que se queda callado o la guitarra
que gime en las noches de luna llena.
Cada vez que me acuerdo de ti,
lloro en silencio, ese silencio triste
el de alguien que muere de a poquitos
Y muere por tu ausencia.

Ayúdame, por favor,
¡ayúdame a llorar!
y sepulta tu amor en el infinito,
en la vereda de Dios,
y vuelve a mí en canción,
en graznidos, en canto de pájaros,
en silenciosa ola,
en ardiente beso,
en abrazo,
en ruido, en motor palpitante,
en viento y música.

No quiero morir en tu ausencia,
ni hoy, ni mañana, ni siempre.
Solo te pido una cosa:
¡Ayúdame a llorar!

Autor: José Luis Castillejos Ambrocio
joseluiscastillejos@gmail.com

Zucchero Wonderful Life

De Campo, Selva y Mar

Aquí es, donde las mujeres desvisten a los hijos del rio; que el verde vistió de bríos y la selva los lloro.

Disfruta  campos sembrados por la esperanza de mis hermanos, que dejaron piel y manos, para alimentar al sol.

¡Que bonito Chiapas, señor!,  ¡que agradable gente hay aquí!;yo quiero quedarme a vivir, aquí quiero echar mi raíz.

Por que, aquí es mas fácil amar, encontrar hermanos ¡y mas!; ¡quiero sentirme nativo; de campo, de selva y de mar!

Aquí es, donde el viento viste y se desviste de las maderas, que cantan nuestras quimeras, y el cielo se abraza al mar.

Observa aquel verde, ¡verde!; pues con el tiempo cuando te acuerdes, será tan puro el recuerdo: ¡que pronto querrás volver!

¡Infinito Chiapas de hoy!, tus ancestros, tu tradición, y tu raza pura que aún tiene historia, ¡tiene virtud!; Tú, que me pariste a través de tu hija y bella mujer, quiero seguirte: ¡orgullo de campo, de selva y de mar!

¡Que bonito Chiapas, señor!,…