Joumana Haddad escribe con sus uñas de mujer libre

Como cohetes, pueden las palabras traspasar cielos desde Beirut hasta Caracas (y viceversa). No es lo usual, pero pasa cuando Joumana Haddad escribe Pasión, Libertad, Fruta, Sueño, Ahora. De su ciudad hasta la nuestra. Todo porque ella es “una fruta libre, que no pertenece a ningún árbol, una fruta apasionada hecha de amor y fuego, que sueña con mañana, pero siempre disfrutando cada instante del ahora”.

Poeta, periodista y traductora, Haddad (Beirut, 1970) es editora jefe de las páginas culturales del prestigioso diario libanés An Nahar . Ha publicado cinco poemarios, además de varias obras de traducción entre las que se encuentra una antología de la poesía libanesa moderna en español. Sus poemas han sido traducidos al español, alemán, portugués, turco, inglés, greco, armenio e italiano. En 2006, recibió el Premio del Periodismo Árabe por la entrevista que le realizó al escritor peruano Mario Vargas Llosa.

Cuando me hice fruta, es el nombre del libro publicado por Monte Ávila Editores que reúne una selección de cuatro de sus textos anteriores: El retorno de Lilith (2004); No he pecado bastante (2003); Dos manos hacia el abismo (2000) e Invitación a una cena secreta (1998). Escribió el fotógrafo y poeta venezolano Enrique Hernández -D’ Jesús en el prologo de esta edición: “Cuando me hice fruta es el árbol del mundo, donde las palabras están cargadas de energías luminosas, de diversas expresiones, tejedoras de este universo poético. Una conciencia de su corazón, la experiencia de lo nombrado”.

Ella, que quiere al azul por encima de todos los colores. Que le gusta mirar el horizonte porque “es una invitación al misterio de la vida, como la poesía”. Que sabe que a esta hora su país huele a muerte, a furor, a miedo. Pero también a miel. Contempla el cielo triste de su ciudad, Beirut, segura de que el poema es un acto de amor gratuito, que nos salva en cada sueño.

A los once años, Joumana Haddad escribió por primera vez una serie de cuentos para niños. Muchos días después, el poeta francés Paul Eluard y su poema Libertad urdieron el milagro, pues ese texto “fue como una chispa que hizo nacer la voz de la poesía en mí”, según recuerda. Pese a todo, ella sospechaba a la palabra como destino, “como una gran historia de amor que fatalmente tenía que suceder”.

Y sucedió. Primero en francés. Luego en árabe, idioma del que se enamoró y en el que ahora escribe toda su poesía.

Desde Beirut hasta Caracas, las palabras de Joumana Haddad, como cohetes traspasan cielos.

¿De qué fuentes de la literatura universal ha bebido?

De muchas. He crecido leyendo maravillosos escritores y poetas del mundo entero. Así, en la comunidad de mis “padres” y “madres” literarios está el francés René Char, la americana Sylvia Plath, el chileno Pablo Neruda, el alemán Rainer Maria Rilke, la argentina Alfonsina Storni y el portugués Fernando Pessoa. También hay novelistas como el italiano Italo Calvino, el colombiano Gabriel García Márquez, el alemán Franz Kafka, el ruso Fedor Dostoievski, el americano Henry Miller. Además, no hay duda de que la poesía moderna de mi país me ha influenciado muchísimo, especialmente el gran poeta libanés Ounsi El Hage. Todos esos magos de la palabra han nutrido mi inconsciente poético, he bebido de su leche y he comido de su pan. Ellos y otros más viven en mí, pero sin ahogar mi voz propia y sin borrar las características de mi escritura.

¿Tiene alguna predilección por autores de este lado de Occidente?

Tengo una “complicidad” especial con los autores de América Latina. Los he descubierto y leído, y sigo descubriéndolos y leyéndolos, con un placer casi sensual, quizás porque su imaginación embriagante no se parece a ninguna otra, o porque dominan el arte de robar el alma.

¿Cuánto pesa su condición de traductora en su oficio de poeta?

Ya que traduzco sólo poesía, y sólo poetas que amo y admiro, considero a la traducción como una continuación de mi actividad poética. Es mi manera de compartir con otros el banquete de autores excepcionales que mucha gente no hubiera podido nunca leer a causa de la barrera de la lengua, y de enriquecer así nuestros mundos respectivos. Esa es, más o menos, mi modesta contribución al “dialogo de las culturas”.

¿Qué imágenes resultan recurrentes en su escritura?

Mi poesía está cargada de deseos de libertad y de electricidad erótica, y esas pulsiones dejan traslucir mi feminidad, casi a pesar de mi misma. Tengo que precisar que ese es un acto involuntario, innato. Pues las imágenes recurrentes en mi escritura son las relacionadas con el universo de la mujer. Aunque no me gusta esa separación de los escritores entre hombres y mujeres, (porque la escritura en mi opinión no tiene sexo, o más bien, es un ser andrógino). Es verdadero que hay en mi poesía una referencia “instintiva” al universo femenino.

¿Cuál es el valor de la libertad en su poesía?

Es la clave, no sólo de mi poesía, sino también de toda mi vida. En este mundo que sigue siendo muy machista, muy patriarcal, no vivo y escribo sólo con el corazón y la cabeza, o sea con mis ideas, mi imaginación, mis sentimientos y mi consciencia, sino también – y sobre todo – con mi cuerpo, con mi piel, con mis uñas de mujer libre.

¿Comparten elementos comunes los poemas de sus cuatros libros compilados en la edición de Monte Ávila Editores?

Sin duda. Hay una continuación entre mis poemas, un “hilo de Ariadna” que conduce el lector desde el primero hasta el último. Pero hay una diferenciación del lenguaje poético, una ampliación de las perspectivas, un ahondamiento de las dudas, y una maduración gradual del pensamiento y de los medios de expresarlo a la vez. Mallarmé decía que escribimos un único poema, repetitivamente, durante toda nuestra vida. No voy a adoptar esa afirmación extrema, pero es verdadero que muchos elementos, fantasmas y obsesiones se repiten como en un círculo . Ese círculo es lo que se llama el universo de un poeta.

¿Qué quiere entregarle al lector con su poesía?

No quiero entregarle un mensaje definido y programado, ya que considero que las ideologías son enemigas juradas de la poesía. Pero me gustaría saber que hay complicidad entre el lector y mis textos. Me gustaría que diga: “yo también siento así, o pienso así, o vivo así, o sueño así…”. Querría compartir con él la experiencia común del ser humano.

¿Qué es para usted la poesía?

¿Quién puede definir el ser más libre, más indefinible del universo? A lo mejor, es la esencia más pura, más auténtica de mi ser, y espero que con el tiempo crezca en mi hasta invadirme totalmente.

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1 Comment

  1. Maravillosa mujer. Talento y belleza expresados en el Universo. Se eleva, expandiéndose. Y como manifiesta, Joumana, lo hace en plena libertad. Es un un ave en el espacio, emitiendo su bellísimo canto

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