Ya no quiero

Autor: José Luis Castillejos Ambrocio

 



Yo no quiero morir de amor sin decirte adiós,
sin devolverte con besos y suspiros imaginarios
cada golpe de desprecio que me diste.

Es mejor decirte adiós,
aunque signifique un golpe al corazón,
y para que nunca llores mi ausencia,
te devolveré tus cartas, besos
y caricias, a través de letras y poesías.

Ojalá y nunca llores mi ausencia,
y que nunca me implores, después, perdón.

Dejaré tu nido caliente,
Y en silencio, te abrazaré en el aire,
en cada uno de tus recuerdos
y para que seas feliz,
dejaré marcharte,
aunque mi alma quede tatuada para siempre.

Que seas feliz,
anda márchate,
es mejor decirte adiós.

Qué fácil y sencillo fue desamarrarte,
desanudar tus nexos,
romper las cadenas del cariño,
sin importarte que has dejado tatuada mi alma.

Será difícil borrar el tatuaje de tus besos,
tus caricias, tus ayes de placer,
pero ya no quiero verte más.

Te devolveré, golpe tras golpe,
tu inmenso desprecio camuflado de ternura.

Jaime Sabines, mi maestro me enseño que
morir (de amor) es retirarse, hacerse a un lado,
ocultarse un momento, estarse quieto,
pasar el aire de una orilla a nado
y estar en todas partes en secreto.

Morir –dice él- es olvidar, ser olvidado,
refugiarse desnudo en el discreto
calor de Dios, y en su cerrado
puño, crecer igual que un feto.

Al igual que él yo no quiero morir
boca abajo, ni apagarme antes,
ni irme con prisa, sino repartir
los besos que quedaron en mi almohada,
y mandar a rodar todo.

Me quedaré en la pobreza del amor,
pero dejaré al amor contento.

Ahora ya nada nos retiene,
si acaso los recuerdos, tus suaves pasos,
pero descanso de ti, de tu traición,
del abismo de tu desprecio.

Hoy cuando te has ido al otro lado,
al extremo opuesto de la banqueta,
me doy cuenta que perdimos el tiempo,
pero, sobre todo, me perdiste tú.

Sabes?
Ya salió el sol en Lima,
ya en mi jardín hay rosas, blancas y rojas,
Y ya no falta tu sombra,
ni que tus ojos recorran mis calles,
o que las lágrimas me escurran por los ojos,
ahora me paseo por tu barrio,
con la soledad tomada de la cintura.

 

joseluiscastillejos@gmail.com

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2 Comments

  1. yo tambien muero de amor no nada mas tu y muy lentamente me estoy muriendo el me desea lo peor y no sebe que ya hasta me estoy muriendo

  2. Hoy siento que no puedo alejar los fantasmas de sus caricias, que me quema el sol si él no está cerca, hoy me siento ciega enmedio de una freeway. Tu poesía me hizo ver la herida como si fuera una lupa, quizás él se sintio así, quizás alguna vez le hice sentir así. Cómo hiciste para olvidarla José Luis, cómo? Porque yo quiero olvidarle…replegarme, desaparecerlo de mi mente, aun cuando siga durmiendo en mi corazón.
    Saludos

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