Si algún día te vas

Si algún día te vas, no te despidas.
Vete como se va lo que se ha muerto;
abre tu ventanal hacia el olvido
y amárrate en tu adiós, cara al silencio.

Si algún día te vas, mi amor, no llames
con tus nudillos a mi vieja puerta
para decirme: Todo esto ha sido un sueño…
y encierra mi recuerdo en tus maletas.

No llegues del comienzo de tu muerte
hasta mi habitación desarreglada
para explicarme que te alejas, sólo
porque tu piel se enferma de distancia.

No digas la palabra que lastima,
no beses con el beso que separa,
no busques con tus ojos en mis ojos
la luz que delataba tu llegada.

Cuando quieras marcharte, no me avises;
deja a la soledad de ayer que invada
mi corazón incrédulo de vida
como antes de que tú me despertaras.

Deja que la marea de tu ausencia
crezca sobre mis manos, extenuadas
por un afán inútil de caricias,
de besos, de ternuras desoladas.

Si algún día te vas, no me lo digas.
Quiero que tu silencio me sorprenda
cuando grite tu nombre y no respondas
tu respuesta de piel tras de mi puerta.

Después, déjame así. Déjame triste,
como si no te hubieras dado cuenta
de que en este lugar habita un alma
condenada al suplicio de tu espera.

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