LA MUERTE CABALGA EN LOS ANDES PERUANOS

Por José Luis Castillejos Ambrocio

Lima, Perú.- El Jiwxataña (morir uno tras otro) pareciera ser el destino de algunos de los niños aymaras y quechuas de los Andes peruanos. El Juyphi o helada y el thayari (viento frío) está apagando las luces de la infancia en una de las zonas más hermosas de la tierra donde, paradójicamente, la muerte ronda a 3,800 metros sobre el nivel del mar.

Si tuvieran nombres occidentales como Juan, Pedro, José María, Calixto o Alejandro o Alan, como el de los dos últimos gobernantes de Perú los menores quizás tendrían mejor suerte pero se llaman Wayna, Jarawi, Katari, Utuya o Wanka y sus destinos parecieran estar marcados por la indiferencia humana.

En 192 días, contabilizados del 1 de enero al 11 de julio del 2009, la muerte ha cabalgado a un ritmo de 1.42 niños por día. Un total de 274 menores de cinco años han fallecido a causa de la neumonía. Esto es un promedio de 10.1 muertes por cada 100, 000 niños.

La distribución porcentual de estas defunciones es de 53.6 % (147) muertes, queocurrieron fuera de los establecimientos de salud (EESS) y 46.4% (127) muertes que sucedieron dentro de los EESS. La cifra de defunciones por neumonía acumuladas es similar a la notificada el año 2006 y continua siendo mayor a las del 2007 y 2008, de acuerdo a datos oficiales de la Dirección General de Epidemiología del Ministerio de Salud de Perú.

Hasta la semana epidemiológica (SE) 27 (al 11/07/2009) los servicios de salud de Perú han notificado un millón 871 mil 140 atenciones de infecciones respiratorias agudas (IRA) no neumónicas, con una Incidencia Acumulada (IA) de 6,914.8 por cada 10000 niños menores de 5 años, 5,5 % menos que el mismo periodo de 2008 y 6.0 % menos que el 2007.

Cada año esto se repite. Es una vergüenza que el Estado peruano haga poco o casi nada para solucionar este problema. Perú, la séptima economía latinoamericana con un Producto Bruto Interno de casi 152,000 millones de dólares y reservas internacionales por 32,000 millones no ha sido capaz de arañar un poco de ese presupuesto y destinarlo al objetivo de frenar la muerte por enfermedades respiratorias que golpean, año tras año, a los pobres que radican en los Andes.

Los indígenas de los Andes viven en pequeñas chozas o cabañas con techos de lámina y plástico, pisos de tierra, sin agua potable y muchos de esos pueblos no tienen energía eléctrica. Sobreviven comiendo papa o carne de alpaca o llamas, los auquénidos sudamericanos que sobreviven a esa altura.

Hospitales, médicos, agua caliente, calefacción vivienda digna y carreteras adecuadas son en los pueblos andinos un sueño de miles de depauperados indígenas que anualmente ven cómo sus cosechas son quemadas por la helada y cómo sus hijos tiritan de frío o mueren por neumonías e hipotermia.

La doctora Patricia J. García, de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, dijo a la revista Ideele que todo el mundo habla ahora del friaje y de los niños que mueren por neumonía, “pero ni siquiera conocemos las causas de esas neumonías; es decir, qué virus o bacteria las producen y si son aquéllos para los que tenemos vacunas o no, por ejemplo. Lo mismo ocurrió el año pasado y el anterior; seguimos igual. Se habla de “campañas” cada año, pero ésta es una de las peores palabras para nuestra salud pública, porque significa “hago ahora algo y luego me olvido”.

Estar más abrigado no va a disminuir el riesgo de infección. Debiéramos entender que se ven más casos de neumonías o infecciones respiratorias en invierno porque cuando hace frío la gente se hacina, se junta. En estas condiciones la transmisión de las infecciones es más fácil y los microorganismos sobreviven mejor a bajas temperaturas.

Esto no quiere decir que la mejora de las condiciones de vida de los peruanos en zonas rurales no sea una prioridad, ni que los niños no deberían estar protegidos del frío, pero las cosas deben ser claras, de lo contrario las soluciones no son adecuadas. Los niños se mueren en invierno, y también en verano.

Las causas son un poco distintas, pero requieren que mejoremos una serie de aspectos en el país: hay que trabajar intensamente para eliminar la desnutrición que los predispone a infecciones y a que éstas sean más serias; hay que mejorar la cobertura de vacunación “efectiva”; hay que promover e implementar medidas simples como el lavado de manos y la ventilación de los espacios compartidos y trabajar en pro de la mejora de las condiciones de vida en general.

Los niños, los más afectados

Tembloroso, con los pies descubiertos, negros y agrietados por la helada y dando pequeños saltitos por el frío un menor de edad fue captado por una televisora peruana. Su sola imagen, de niño desvalido, con una incontenible temblorina constituye un llamado a la conciencia mundial de que aquí, en Perú, en el territorio del país que aspira a ser el “Tigre” de Sudamerica, los niños están muriendo lentamente frente a la portentosa maravilla de los volcanes nevados y el suelo cubierto por un manto blanco de hielo.

Los niños se retuercen, muchos agonizan en las noches, afectados por la falta de aire que a esa altitud les genera una neumonía fulminante. Y el gobierno, y el ministro de Salud? Bien Gracias. Ellos acuden ceremoniosamente a los cultos de la Iglesia Católica, toman la hostia, se llevan la mano al pecho, caminan orondos, bien perfumados, con impecables trajes mientras en los Andes la helada le ha quemado a muchos niños los bronquios.

274 menores, más los que se acumulen en las próximas semanas, no soportaron los 13 grados bajo cero. Hasta los Andes el Estado no ha llegado a tiempo. “Pareciera que se gobernara de espaldas a los pobres”, dijo a este columnista un connotado político que pidió el anonimato.

Los triunfos económicos de los que presume la actual administración del presidente Alan García y su constante perorata de que trabaja a favor de los pobres no pareciera ajustarse a la realidad.

Durante los meses de abril a agosto, periodo comprendido en las estaciones de otoño a invierno, se originan casos relacionados a la Infección Respiratoria Aguda (IRA), las cuales si no son tratadas a tiempo, pueden ocasionar la muerte, especialmente de los niños.

La Dirección General de Salud de las Personas (DGSP) del Ministerio de Salud informó que la infección respiratoria aguda ocupa en el país el primer lugar dentro de las causas de morbilidad general.

Las bajas temperaturas azota a las regiones de Puno, Cusco, Huancayo, Huanuco, Apurímac, Arequipa, Cajamarca y algunas zonas de Lima y va apagando poco a poco las luces de muchos niños que tuvieron la desdicha nacer y morir pobres.

Apanukuta, que en aymara significa “abandono” es la palabra que grafica la vida de los Tukusitas como se les denomina en esa lengua a los paupérrimos o muy pobres. Esa es la vida de los Willkas o hijos del “sol”

joseluiscastillejos@gmail.com

Publicado en la versión digital de El País (España)

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