CONVERSAR, UN ARTE Y UN DEBER: ÁNGELES MASTRETTA

Por José Luis Castillejos Ambrocio

La mexicana Ángeles Mastretta es escritora porque creció en un mundo donde conversar era un arte y un deber. Conversar bien. Donde los niños para existir tenían que saber contar historias. Al que mejor le iba era el que mejor contaba esas fábulas hasta volverlas mito. Hoy ella las cuenta de manera atractiva.

Conversadora compulsiva, Mastretta tiene una felina mirada que escudriña todo a su paso. No le costó trabajo hacerse al ánimo de contar las historias de manera oral, pero escribirlas sí. Ha tenido que retejer el lenguaje. Esas hebras del hilo con las que comunica sus historias están bien hilvanadas, bien dichas. “El chiste y de lo que se trata es que las historias queden bien”.

En diálogo con Notimex en Lima, la Ciudad de Los Reyes, en el marco de la presentación de su libro “Maridos” en la Feria Internacional del Libro, Mastretta una feminista que libra diversas batallas, dice que la historia tiene que estar bien escrita para que parezca que es conversada.

“Yo crecí oyendo la historia de un cacique, brutal, bastante enloquecido, al que le tenían terror la gente del lugar. Quería contar su vida y la gente no hablaba de eso y tenía miedo. Muchos bajaban la voz. Entonces yo inventé una voz de alguien que pueda saber mucho y no saber nada de ese personaje. Y quien podía ser?. Su esposa. Y ésta, Catalina, la voz narrativa del libro “Arráncame la vida” se acabó convirtiendo en el personaje central y le fue robando terreno al marido. “Nos fue contando su propia historia, la vida de una mujer cuyo destino era muy pobre y estrecho, peleando con el marido y con quienes la rodeaban para construirse una vida distinta”.

—Usted cree que hay una literatura femenina, que se escribe deliberadamente para las mujeres?

—Ángeles Mastretta recorre a quien le pregunta con fuerte mirada antes de dar una respuesta: “No!. No lo creo. Creo en las mujeres o que yo escribo muchas veces pensando en mujeres y que escribo desde una mujer. Nunca o casi nunca he oído que se le pregunte a un escritor porqué escribe libros sobre hombres. Sin embargo es muy frecuente la pregunta y Usted porqué escribe libros sobre mujeres? Bueno, porque vivo adentro de una, trabajo con una y tengo memoria para las historias y los deseos de otras mujeres. Por eso escribo sobre mujeres no porque quiera hacer una literatura femenina que lo mismo que el béisbol femenino es de segunda. Quisiera hacer una buena literatura, escribir libros que les gusten a otros, que los tengan cerca de mí, no importa sin son hombres o mujeres”.

Atribuye su nombre a una cursilería de su abuela. “Hay una virgen que se llama `Nuestra Señora de los Ángeles´ y a ella le pareció correcto ponerle así a mi madre y a ésta, como pasa siempre en la lógica, se le ocurrió ponerle a la primera hija igual que a ella. Ahora uno vive con la obsesión de que sus hijos se distingan de uno en lugar de que sus hijos lo recuperen y lo vuelvan hacer uno vive que sea independiente, que sea único. Entonces no le puse a mi hija mi mismo nombre. No hay nada mágico en eso, pero parece por lo de `Ángeles´. Además, repentinamente se pusieron de moda, esos nombres. Entonces yo junto a varios (ángeles) en un solo diablo cuando estoy inquieta”.

—¿Porqué escribió el libro Maridos?

—Maridos es la pareja literaria de “Mujeres de ojos grandes”. Escribí este último movida por la urgencia de contarle a mi hija que estuvo muy enferma siendo bebecita, quienes eran sus antepasadas. Ella no tenía ni derecho ni posibilidad de morirse mientras estuviera en mis brazos porque era el final de una cadena y después de ella tenía que haber otra y muchas mujeres trabajaron y lucharon para ser distintas. “Le conté esas historias de mujeres que tendría 80, 100 años. Y se las conté inventándoselas, mientras ella se estaba muriendo en el hospital, se las conté llorando encima de ella y diciéndole: mira no te puedes morir”.

Cuando salí del hospital –recuerda la escritora mexicana- tenía como deber reconstruir ese libro y entonces repitió la historia de otras mujeres y Maridos es el libro pariente y, ¿cual es la diferencia?, pues es otra vez la historia de distintas mujeres, pero nada más que 50 años después. Mujeres que son el fruto del esfuerzo de otras mujeres. Está entrelazada la idea allí de que estas mujeres tienen el deber de ser distintas y mejores y creo que lo consiguen. No…No son mejores, son igual de batalladoras, pero sus vidas son mejores.

“Cuando yo nací en 1949 no habían pasado ni siquiera 20 años de que las mujeres podían votar. Ahora eso sería un agravio, inconcebible. Pues allí hubo una batalla, aunque no lo creamos, aunque se nos olvide”, evoca Mastretta.

La escritora y periodista mexicana Ángeles Mastretta nació el 9 de octubre de 1949 en Puebla, donde vivió hasta 1971. Ese año falleció su padre, llamado Carlos, quien ejerció una fuerte influencia en el oficio elegido por su hija.

Ángeles estudió periodismo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y obtuvo el título en Comunicaciones. Ha colaborado en los periódicos“Excélsior”, “Unomásuno”, “La Jornada” y la revista “Proceso”, pero el diario “Ovaciones” fue el que catapultó su carrera periodística.

Ha heredado la destreza de sus maestros, los escritores Juan Rulfo y Salvador Elizondo.

Sus geniales trazos gramaticales la ha llevado a escribir poesía que se resume en su colección “La pájara pinta”, pero fue “Arráncame la vida” la que la hizo conocida internacionalmente, ya que ha sido traducida al italiano, inglés, alemán, francés y holandés. Fue reconocida, en 1985, como Mejor Libro del Año con el Premio Mazatlán de Literatura. Años después, en 1997, su segunda novela (y cuarto libro), “Mal de amores”, obtuvo el Premio Rómulo Gallegos.

“Mujeres de ojos grandes”, “Puerto libre”, “El mundo iluminado”, “Ninguna eternidad como la mía” y “El cielo de los leones”, conforman parte de la producción literaria de esta mujer de ojos adormilados.

—¿Qué pudieran hacer las mujeres mexicanas para reinventarse?, le pregunto.

—Las mujeres mexicanas están profundamente incorporadas a la vida mexicana. Son un motor esencial de México; el 40 por ciento de los hogares mexicanos tienen como jefe de familia una mujer. Son muchísimas madres solteras, muy trabajadoras, muy audaces, la pasan mal, si tan mal como muchas otras. Son mujeres particularmente valientes.

“Creo que los que tendrían que reinventarse y comportarse de otra manera son los hombres. Yo vivo rodeadas de mujeres que trabajan conmigo que sus hijos no tienen papás. Hay una habilidad para dejar hijos por todas partes, eso tendrían que reinventarse. Hay una pandilla de frescos entre los mexicanos que a mi me preocupan horrores y gente que olvida a sus hijos. Las mujeres no pueden hacer eso. En México deberían haber campañas de `hazte responsables de tus hijos´, no riegues de esa manera porque sí hay una constante seria el abandono”, responde.

—El tema de la violencia contra la mujer significa que hay una descomposición social en México?

—“No más que en Perú y España pero creo que es una cosa que hay que trabajar en serio. Yo pertenezco a un grupo de mujeres que ha formado una red de refugios para mujeres golpeadas, para personas que sufren violencia intrafamiliar. Ese es un trabajo espectacular que hacen estas mujeres; recogen a las personas que están golpeadas y lastimadas y las cobijan, la procuran y le transforman la vida. Lo que uno tiene que hacer es, sí, espantarse, pero proceder ponerse hacer que sigue. En qué me toca trabajar”.

—Cuál es tu percepción sobre la feminización del campo mexicano? Es común ver en diversas comunidades que son las mujeres las que se han quedado al frente de todo, de la tierra, de los hijos, de la familia.

—“Ese es un problema grave el de los hombres que se van a trabajar y las familias que se quedan rotas para siempre. Muchos hombres de Puebla se van a Nueva York”, enfatizó.

La escritora afirma que la violencia en México es un lugar común, es muy triste. Debería espantarnos. “Creo que nos espanta todos los días y te habla en efecto que hay una descomposición del tejido social que nos debe preocupar y también te habla de que no hemos sabido procurarnos un país en paz”.

“Eso es una cosa que no solo depende de quienes corrompen el país, de quienes lo devastan, sino de quienes convivimos con eso. Te puedo decir que a mi me asusta pero que no se como resolverlo y comparto como la gran mayoría de los mexicanos la incapacidad para resolverlo”, añadió.

Para Mastretta los mexicanos tendrían que hacerse de un gobierno que no necesitara presión, sino que creyera que para eso está. “Hay descontento de los mexicanos y lo noté en esta última elección. Si los gobiernos son tus novios; uno se desencanta de sus novios, no debería desencatarse de sus gobernantes. Uno debería exigirles y elegirlos y una vez tras otra hasta que te cumplan”.

“Espero que no se cumpla aquella premisa de que los pueblos como las mujeres tienen los hombres que se merecen. Espero que nos merezcamos un buen gobierno. El gobierno no tiene que ser un padre, sino una autoridad. Hemos esperado del gobierno y no deberíamos esperar tanto, deberíamos esperar de nosotros y que el gobierno se hiciera cargo de procurar seguridad y comunicación y lo demás nos lo vamos dando nosotros”, recalcó.

La escritora afirmó que el feminismo es una vocación de igualdad, una reivindicación y una opción vital sin la cual las mujeres no podrían hacer muchas cosas.

En entrevista exclusiva con Notimex dijo: “Soy feminista y no podría existir y mi vida no tendría el sentido que tiene ni viviría como se vive. Muchos han creído que el feminismo es un invento de que la mujer cogía a patadas a los hombres y decidíamos que los odiábamos. El feminismo es una vocación de igualdad. Una identificación de identidad. No es un pleito, pero sí ha habido que pelear por el derecho a asumirlo”.

Mastretta tiene un faro, pero no para guiar, sino para ir acompañando el viaje de quienes añoran la quimera y bendicen la vida. El viaje misterioso y desmemoriado de quienes tienen algo que contar.

joseluiscastillejos@gmail.com

Anuncios

1 Comment

  1. excelente entrevista.

    solo agregaria que el principio de igualdad no busca el trato identico a hombres y mujeres, si no la revision de las condiciones de inequidad que afectan el acceso y el ejercicio de los derechos.

    hemos vivido bajo una cultura de dominio patriarcal donde solo el hombre tiene beneficios, lo que se busca es equidad pero desde la diferencia, sin feminizar al hombre y sin masculinizar a la mujer.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s