“Cracolandia”, la zona liberada de las drogas en Sao Paulo

Por José Luis Castillejos. Enviado

El imperio de la droga en Sao Paulo se llama Cracolandia, una “zona liberada” del distrito de Santa Ifigenia donde jóvenes pandilleros operan, sin restricción policial, un mercado al aire libre de crack y prostitución “a la carta”.

La única regla para los turistas en esa zona del centro de la ciudad es: no cruzarse con los drogadictos y si estos, blanden la “faca” (cuchillo) para asaltarlos lo mejor es entregarles las pertenencias y no voltearlos a verlos porque se pone en riesgo la vida.

Unos 250 jóvenes se instalan todos los días, a toda hora, y bajo el sopor del crak en calles adyacentes al viejo casco paulista, en el corazón de Sao Paulo, cerca al parque República, a escasos metros de lujosos hoteles, bares y discotecas gay.

Cracolância es una especie de “Disneylandia” surrealista, pero a la inversa, donde los niños y jóvenes en lugar de un parque de diversiones hallan el “paraíso” de las drogas o quizás su infierno más crudo, oscuro y duro, sin posibilidades de salir de ese foso.

Notimex fue testigo sobre cómo los jóvenes les arrebatan sus bolsos a jovencitas que no sabían que esa es la llamada “zona cero” y cómo, sin rubor, los ladronzuelos fuman crack, se orinan en las calles y lanzan piedras y basura a los autos que se cruzan por la zona.

Los turistas no entienden cómo es que hay un consumo abierto de droga sin que los policías los intervengan y lleven a la comisaría y cuál es el acuerdo con los agentes del orden y comerciantes de la zona para que los jóvenes no crucen hacia las zonas próximas a sus hoteles.

Menores de edad, de famélicas figuras, consumen diversos tipos de droga y se prostituyen abiertamente en las calles. Visten sucias ropas, zapatos destruidos, mugrosos y caminan de un lado a otro en una especie de ritual de silencio.

“Hay una indiferencia. A las autoridades no les importa que mueran día a día los jóvenes que consumen crack, cocaína o marihuana”, asegura a Notimex Eliacchi Matoso, una vendedora de periódicos que dijo que todos los días hay hechos de violencia.

La restauración del centro de Sao Paulo ha servido a los vándalos para escudarse de la ausencia de las autoridades. “Hay una especie de racismo social pues los fumadores de crack no tienen, para muchos paulistas, un valor social”, opina.

El gobierno municipal, efectivamente, no ha podido desterrar este mal del centro de Sao Paulo, señala la cincuentona mujer que tiene su negocio cerca de la avenida Viera de Carvalho cerca de donde los drogadictos y traficantes de drogas, conviven a vista y paciencia de las autoridades.

Notimex calculó que a espaldas de la avenida Viera de Carvalho hay por lo menos un cuarto de millar de jóvenes caminando o sentados en una banqueta. Montículos de basura y mendigos, conforman el triste panorama donde la gente honesta no encuentra la forma de sobrevivir.

Cracolandia es una especie de centro de “encuentro” y celebración. “Muchos jóvenes están tan absortos que en esta especie de pequeña favela todo puede ocurrir”, afirma Mario Teixeira un vecino de la zona, víctima de la violencia delictiva crónica.

Pero si se compara estos pequeños espacios violentos con los de las 700 favelas de Río de Janeiro esto pareciera ser poco, ya que en aquella ciudad los barrios pobres están entre tres fuegos, el de los narcotraficantes, el de la policía y el paramilitares.

joseluiscastillejos@gmail.com

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