EEUU: La doble moral

En su lucha contra el narcotráfico, México está solo y arrinconado contra la pared.
Estados Unidos exige resultados pero muy poco hace y, más bien contribuye, al repunte de la violencia en México al vender en su territorio, de manera indiscriminada, armas de guerra.
Los norteamericanos apelan al derecho que hay en Estados Unidos a la posesión de armas que consiste a que cualquier individuo puede tener, usar y transportar armas, con fines defensivos, deportivos y cinegéticos.
La posesión de armas en Estados Unidos está contemplado como un derecho en la Constitución de ese país. Se establece que una milicia bien regulada, en caso de ser necesaria para mantener la seguridad de un estado libre, el derecho de la gente a tener y portar armas, no debe ser infringido, según la segunda enmienda, escrita en 1787.
Para la obtención de un arma únicamente se establece que la persona que la pide tenga al menos 18 años (para rifles y armas largas, típicos de caza) o 21 años (para armas de mano), que no se le haya prohibido expresamente la tenencia de armas y que no haya falsificado deliberadamente los documentos presentados para la obtención del arma.
Si alguien desea comprar un arma en Estados Unidos sólo debe, una vez cumple los requisitos, rellenar un formulario y dejarse tomar las huellas digitales que se utilizan para determinar si esa persona tiene antecedentes, en caso de ser extranjero si lo es de forma legal en Estados Unidos.
En 38 estados de los 50 de Estados Unidos se contempla el derecho de llevar un arma consigo como defensa propia y no existe un registro de armas. Muchos de esos pertrechos son internados a territorio mexicano donde el crimen organizado tiene sus propios grupos armados de defensa.
El presidente Felipe Calderón Hinojosa pidió recientemente ante el Congreso de Estados Unidos crear leyes más estrictas para la venta de armas. México está urgido de que se termine con el tráfico ilegal de armas en la frontera.
“Respeto totalmente y admiro la Constitución norteamericana y entiendo el propósito de la Segunda Enmienda, pero muchas de estas armas no van a manos honestas americanas, en lugar de esto están terminando en manos criminales”, alertó Calderón.
“Si ustedes no regulan la venta de armas nada garantiza que los criminales tengan el mismo acceso”, insistió Calderón.
En Estados Unidos, los políticos se han hecho los “locos” y han pasado por “agua tibia” los ruegos de Calderón pese a que el recrudecimiento de la violencia en México, en el 2006, coincidió con que en 2004 se levantara la prohibición de armas en Estados Unidos.
El gobierno de Estados Unidos ha lanzado recientemente duras críticas a México al que ha felicitado tímidamente por la captura de la Barbie y del narcotraficante Sergio Enrique Villarreal Barragán, alias El Grande, operación que calificó como un “paso importante” para desmantelar a los carteles de la droga.
Estadísticas oficiales mexicanas indican que 62 mil 800 de las más de 80 mil armas de fuego confiscadas por las autoridades mexicanas entre diciembre de 2006 y febrero de 2010 provenían de Estados Unidos.
Estados Unidos juega al “Tío Lolo”; a hacerse el “loco”. Mientras tanto México se desangra en una guerra que no conoce de treguas. Los cementerios se siguen llenando de mexicanos que cometieron el error de enrolarse a las filas del narcotráfico o de militares y policías y de civiles que quedaron entre el fuego cruzado.
En un exceso verbal y alejada de las formas diplomáticas,  la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, encendió las señales de alarma por el recrudecimiento de la violencia vinculada al narcotráfico en México. Según ella México se parece cada vez más a la “Colombia de hace 20 años”.
“Los carteles de droga mexicanos están mostrando cada vez más índices de insurgencia… Esto se parece cada vez más a como era Colombia hace 20 años, cuando los narcotraficantes controlaban algunas partes del país”, dijo Clinton.
El gobierno mexicano rechazó las declaraciones de la jefa de la diplomacia estadounidense. “Claramente quisiera decir que no comparto una apreciación en ese sentido”, afirmó la canciller, Patricia Espinosa.
Poco cuidadosas y nada serias las declaraciones de la jefa de la diplomacia estadunidense, Hillary Clinton, pues mientras en su país se vende “a lo loco” armas a cualquier ciudadano, México paga una enorme cuota de sangre y violencia.
Estados Unidos y su doble moral.
joseluiscastillejos@gmail.com
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