¿Tú también Facundo?

Autor: José Luis Castillejos Ambrocio

No sabes cómo me duele tu muerte
porque tú me enseñaste que la vida
es más que circunstancia,
que la poesía es más que verso hilado,
es montaña recién bañada,
es lluvia, es mar, es amor,
es mujer amada, niño en brazos,
es piedra negra en el río,
es una águila en el cielo,
una víbora en el suelo,
árbol de mango, mata de maíz,
es patria, es país.

 

No podías irte sin habernos enseñado
que el mensaje de paz de tu vida
es más fuerte que las balas,
y que tu música no cesará jamás
entre quienes anidamos la esperanza
de un mundo menos violento,
menos errático, menos inhumano.
 
 Si hubiese podido contarte que gracias a tí
debuté en la poesía pese a que me fue esquiva
la guitarra y el piano, pero no ajeno el sentimiento.
 
Facundo te fuiste cuando más te necesitábamos,
cuando requeríamos de tus sabios consejos,
y tenías la frase exacta para perdonar los pecados,
peregrinar los santuarios y estar presente en todas partes.
 
Cada mañana, excepto la de hoy, para ti era una buena noticia,
cada niño que nacía era otra excelente noticia,
y hablabas de los hombres buenos, de no tenerle miedo
a nada y de buscar, en todas partes, el amor
para ser felices.
 
Viviste intensamente todas tus edades
sin que el corazón se te marchitara,
y aunque la vista te fallaba un poco,
tenías dos manos, dos pies y
una vida por delante.
 
Lamento por aquellos que no pudieron
escuchar tu mensaje de amor y de fe
y por quienes no comprendieron que
lo único que hacías era pregonar tu trova,
trovarle a la vida, llevar tu nívea barba
a pasear por la nieve, reírte de ti,
de todos, de muchos.
 
Tristes quedan las calles de Toronto,
las de la pacifica Quito,
las noches invernales de Lima,
y se rompió la magia en Bolivia,
en Cali, en tu camastro de Bahía, en Brasil
y el silente canto de los grillos en Quetzaltenango,
Guatemala donde hallabas siempre paz.
 
La paz de Costa Rica te añora
ahora que te fuiste a dormir temprano
ya no pudiste ver las buenas noticias,
ni oler el maíz hecho tortillas,
el aguacate convertido en guacamole
y los tacos, ni el ceviche peruano,
o el churrasco argentino.

Facundo ya se te extraña.

Te extraña Latinoamérica

 

joseluiscastillejos@gmail.com
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