Yacen en las catacumbas de Lima la historia virreinal

Por José Luis Castillejos Ambrocio

Lima.- Las criptas de “San Francisco de Asís” de Lima, que han cobrado fama mundial con el nombre de “catacumbas”, por su similitud con las romanas, y que albergan los restos de 25 mil peruanos, constituye uno de los atractivos turísticos de la capital peruana.

En las bóvedas subterráneas (debajo de las capillas de la Iglesia) yacen las osamentas de quienes durante el esplendor virreinal fueron ilustres religiosos, grandes damas y personas del pueblo.

En un  recorrido por las catacumbas constaté el interés de nacionales y extranjeros que son guiados por galerías y pasajes que hasta 1947 estaban tapiados.

 

Este primer cementerio de Lima que tiene bóvedas sepulcrales y está debajo de las naves laterales de la Iglesia fue utilizado hasta mediados del siglo XIX y en su construcción, según investigaciones, fueron empleados ladrillos y calicanto (argamasa de cal, arena y clara de huevos de aves guaneras).

El pintor e investigador de temas religiosos Felix Espinoza Vargas explicó que el nombre de Catacumba fue establecido en recuerdo a las históricas criptas de Roma e indicó que antes y durante el siglo XVII se excavaron bóvedas de sepulcros bajo el suelo de casi todas las iglesias de Lima.

Después de un derrumbamiento ocurrido el 4 de febrero de 1656 por fallas técnicas de construcción, las autoridades de la Iglesia decidieron abrir los cimientos de los grandes pilares y se escarbó todo el sector central de cruceros y de la nave de la Iglesia San Francisco.

Se aprovechó la ocasión, según Felix Espinoza, para descubrir todas las bóvedas y comunicarlas entre sí y se abrieron las puertas y pasadizos al público, pero no existen planos de las Catacumbas.

Aunque los guías de turistas no refieren quienes son las personalidades que están en las Catacumbas, datos históricos indican que figuran el Marqués Castello Dos Rius; el Conde de Salvatierra XVII Virrey del Perú; don Manuel de OMS y Santa Pau, entre otros.

Todos, pobres y ricos, virreyes y plebeyos, hombres, mujeres y niños están ahora revueltos en fosas rectangulares de unos cuatro metros de profundidad y en cinco pozos asísmicos, uno de los cuáles está abierto al público.

En un pozo se observan ordenadas los cráneos apilados de miles de personas, llenos de polvo y cal viva, mientras en los sepulcros quedaron fémures, manos, brazos, y restos esqueléticos.

Miembros de cofradías y hermandades; prominentes hombres de negocio, blancos y negros ahora están unidos por el polvo del tiempo y, eventualmente, aún son enterrados los últimos miembros de la Orden Franciscana, que permanecen enclaustrados en la Iglesia de San Francisco de Asís.

En el extenso recorrido se aprecian abovedados techos, unidos por pasajes y arcos de medio punto y decenas de sepulcros rectangulares.

Desde 1821, por orden de don José de San Martín, ya no se utiliza las Catacumbas para entierros masivos, salvo para los franciscanos.

Investigadores del Instituto Nacional de Cultura (INC) consideran que es posible que haya comunicación entre las galerías de las catacumbas con el Palacio de Gobierno y la estación de tren Desamparados, en pleno centro de Lima.

Las catacumbas es uno de los atractivos turísticos de la Iglesia San Francisco de Asís, edificio que tiene en interior obras de arte barroco, tallados en madera y barnizado en pan de oro.

En el salón principal de ese edificio se encuentran óleos atribuidos al pintor extremeño Zurbarán (1519-1662); imágenes escultóricas sacras, muebles Isabelinos y toledeños, columnas salomónicas, minsuras, molduras, piezas de retablos, retratos de papas que pertenecieron a la Orden Franciscana.

También se aprecian santorales, objetos de plata del siglo VII, casullas bordadas con hilos de oro y plata, vestuarios, biblias , libros de cánticos, el balcón de Pizarro tallado y calado en cedro, andas de oro y plata y una colección de pinturas murales, con escenas de la vida del santo fundador.

El complejo arquitectónico de San Francisco fue construido por partes entre los años de 1537 y 1673, está formado por tresconjuntos: El templo, el Convento y las Catacumbas y tiene una bella fuente en su patio interior que fue diseñada por Sebastián de Cubas.

Desde la anteportería y el vestíbulo el templo empieza a mostrar su riqueza con un lienzo de un Cristo, que data del siglo XVII; después en otro salón hay 39 lienzos del claustro principal de artistas limeños como Diego de Aguilera y Francisco de Escobar.

Las majestuosas sillería y el techado, con madera colocada a presión, el retablo y los lienzos de tan bellas escenas del Antiguo Testamento, de santos de la propia orden, como del Señor y de su Madre Santísima, son testimonio de la riqueza espiritual.

Quizás lo más impresionante de la Iglesia es la cúpula de diseño mudéjar, ubicada sobre la escalera principal, la cual por su acabado y dimensiones destaca en todo el continente americano.

Esta fue hecha en 1625 con madera de cedro rojo traído de Nicaragua por el Fray Miguel de Huerta, pero a consecuencia del sismo de 1940, la parte central de la media naranja se vino abajo, pero fue restaurada en 1969.

Vale la pena recorrerlo y recordar la historia de este majestuoso país.

joseluiscastillejos@gmail.com

Me gusta ·  · Compartir · Elimin

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s