Dialogar en la guerra: FARC

ImagenEntrevista exclusiva para El Universal de México que le realicé Raúl Reyes en octubre de 1999. Ahora a la distancia les comparto este testimonio que obtuve de Luis Edgar Devia Silva, alias Raúl Reyes, (La Plata, Huila, 30 de septiembre de 1948 – Santa Rosa de Yanamaru, Ecuador, 1 de marzo de 2008) fue un guerrillero colombiano, miembro del Secretariado, portavoz y asesor del Bloque del Sur de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, grupo calificado por la Unión Europea, Estados Unidos, OEA, ONU, y otros países como terroristas. Antes de unirse a las FARC fue sindicalista y político local.  Se le llamó el”canciller” de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC), quien falleció años después en un bombardeo en la frontera con Ecuador.

Estamos preparados para una ofensiva de gran envergadura, afirma Raúl Reyes, posible sucesor de “Tirofijo” en el mando del grupo armado. Subraya que los narcotraficantes no tienen ejércitos en Colombia.

JOSE LUIS CASTILLEJOS/Enviado El Universal

VEREDA LA MACHACA, Caquetá.- Aquí, a la entrada de las montañas de la otra Colombia, el comandante Raúl Reyes, miembro del Secretariado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC), lanza una seria advertencia: “Estamos preparados para una ofensiva de gran envergadura… O si el gobierno lo prefiere, podremos dialogar en medio de la guerra”, sentencia.

Y remarca para hacerse escuchar en la comunidad internacional a través de EL UNIVERSAL: “El gobierno tiene que definir aquí y ahora: o dialoga y liquida la posibilidad de una confrontación armada, o decide la guerra”.

El casi seguro sucesor de “Tirofijo” en la dirección de las FARC y delegado a las negociaciones con el gobierno, recibe al enviado en una modesta casa en el campo después de varios trámites: comunicación con un delegado en México, contacto en San Vicente del Caguán, llamada por radio a la base Carbonales, otra a la Machaca y con el secretariado.

Miembro del secretariado de las FARC, Raúl Reyes advierte que el proceso rebelde en Colombia hay que verlo en un contexto diferente al de Centroamérica. Se refiere así a la inserción política de las organizaciones guerrilleras en El Salvador. Nicaragua, Guatemala y localmente al M-19 que combatieron un tiempo y luego regresaron a fortalecer el sistema gobernante.

Nosotros, dice, deseamos una paz con dignidad frente a los poderes económicos y políticos mundiales, donde las mayorías puedan recibir educación y asistencia médica por parte del Estado, donde no haya más crímenes estatales y donde el Estado colombiano no siga hipotecando a todo el pueblo ante la banca mundial y el Fondo Monetario Internacional.

Para el encuentro hay que pasar dos retenes guerrilleros y transitar varias horas por un camino de terracería, entre charcos de agua y lodo color ocre y cruzar el poblado Los Pozos, donde en miles de hectáreas pasta el ganado y las casitas de lámina se pierden en un marco verde de cerros y palmeras.

Señala que la paz del sistema en el gobierno, es la paz del gran capital y a la que aspiran las FARC considera a los excluidos y los marginados, aunque advierte que no es fácil que esta crisis se resuelva porque afecta no sólo a Colombia, sino a todo el sistema capitalista, viene golpeando al continente entero y se percibe en Brasil, Argentina, Ecuador, México, Venezuela… en todos lados. El equipo de seguridad de Reyes rodea la casa de madera, propiedad de una familia campesina. Esta zona es la mejor resguardada por la guerrilla que con 5 mil hombres armados controla el área de despeje que abarca cinco municipios con 42 mil kilómetros cuadrados. Reyes no tiene de qué preocuparse.

El veterano líder guerrillero llega a la cita donde un grupo de milicianos con AK-47, G-34 y equipos de comunicación, lo resguardan.

Habla del narcotráfico, cuyo dinero, dice, está en todo el sistema económico del país y cuyo combate respalda Estados Unidos, aunque en el fondo no se trata sino de combatir a la guerrilla “porque los narcotraficantes aquí en Colombia no tienen ejércitos”.

Y recordando episodios recientes en la historia del país, dice que el combate al narcotráfico no se hace donde está, “en los propios ministerios, el Senado de la República. Son parte de la política de este país… se persigue a los campesinos que son cultivadores de la tierra, trabajadores del campo”.

Reyes, considerado uno de los ideólogos de las FARC, salió de su campamento “La Sombra” al encuentro con EL UNIVERSAL para hablar de la tecnología que utiliza la guerrilla, los paramilitares, el financiamiento de la lucha rebelde, el narcotráfico, la siempre probable intervención armada estadounidense, la viabilidad del proceso de paz y la compra de pertrechos de guerra.

También menciona la propuesta del gobierno de Andrés Pastrana para formar una Comisión de Acompañamiento y Verificación la que, señala, es interés de los sectores ultraderechistas estadounidenses que pretenden hacerse del control del proceso de paz.

Se queja de que la condición para un acuerdo, el desarme de los grupos paramilitares, no sólo no se ha cumplido, sino que continúan los asesinatos y las ejecuciones tanto en el campo como en las ciudades “cumpliendo directrices del Ejército colombiano”, lo que demuestra “una política de Estado”.

Responsabiliza del apoyo a los paramilitares, las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), “al generalato y los coroneles” que además han hecho una fuente de ingresos económicos las relaciones con el narcotráfico, el gobierno, la policía, el Ejército; terratenientes y latifundistas, muchos de ellos relacionados también con la droga.

En todo caso, expresa su confianza en que Colombia no podrá convertirse en otro Vietnam, ya que los gobiernos circunvecinos han reiterado su desacuerdo con una fuerza de intervención disfrazada de ejército de paz y precisa que “hemos hecho el compromiso de no operar militarmente en ningún país distinto a Colombia, porque nuestra lucha no es contra ningún país o régimen distinto a Colombia. Por esa razón no constituimos un peligro para los países fronterizos”.

Habla, pero no suelta el fusil. En el lado derecho de la gorra luce la estrella, la hoz y el martillo comunista, regalo de un dirigente italiano.

Sobre la versión oficial de que han sufrido más de mil bajas en los últimos meses, el comandante Reyes la califica de otra mentira más y explica que de lo que se trata es de justificar “más recursos en dólares, en helicópteros sobre las bases de que están ad portas de liquidar a la guerrilla, de que sólo les faltan más ayuda y más dólares” y precisa que por cada cinco o diez combatientes que caen, llegan 30, 100 o 200 más, con más armas y mayor entusiasmo.

Reyes es bajito, apenas 1.60 metros, simpático y bonachón. Sus gafas ahumadas y redondas cubren un rostro por donde no asoman los surcos del tiempo, pese a que ya bordea los 60 años. Esta realidad, manifiesta el comandante de las FARC, preocupa al gobierno, porque pierde capacidad de maniobra, porque la gente cada vez tiene más necesidades, sin embargo abriga la esperanza de que las FARC terminen disolviéndose, traicionando al pueblo y echando a pique 35 años de lucha revolucionaria. Para Reyes, la búsqueda del poder no es una utopía porque “lo que sí se puede decir es que tenemos optimismo y confianza en el pueblo y en nosotros mismos porque hay razones económicas, sociales, y políticas, que nos fortalecen en la convicción de que mediante la lucha podemos lograr los objetivos para vivir en paz”.

Recalca que las FARC siempre ha considerado amigos del proceso a México, Venezuela, Cuba, y Costa Rica, aquí en el continente y ahora ese espacio se ha abierto hacia Europa. Al mencionar el tema de las armas, explica que las adquieren en el mercado negro, cuya ubicación no establece, y otras proceden del Ejército y la policía en combate.

Concluye la plática con el sistema financiero de la guerrilla, del que dice que “las FARC es un pequeño gobierno que cobra impuestos a quienes pagan impuestos al gobierno para la guerra. Eso incluye empresarios, finqueros, ganaderos, pero a los que no pagan se les retiene.

“El presupuesto de las FARC para el ejercicio 1999-2000? es muy grande, porque las FARC es grande y crece todos los días y un sólo fusil vale mil 500 dólares”.

Recalca que a los campesinos no se les cobra, ni siquiera a los cocaleros, sólo a ganaderos y latifundistas porque los narcos están en la ganadería, en la tenencia de la tierra, en el comercio, en la industria, esos son los dueños de la situación.

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