COLUMNA

Más allá de las buenas intenciones del gobierno de lograr la gran transformación para que México sea un país en paz, incluyente, con educación de calidad,  próspero y con responsabilidad global,  como se propone Enrique Peña Nieto con su Plan Nacional de Desarrollo lo que realmente se necesita es gobernar de cara al pueblo.

Aunque la promesa es democratizar la productividad, hacer un gobierno cercano y moderno y fomentar la perspectiva de género si no hay voluntad política, combate intenso a la corrupción que sangra cotidianamente las finanzas del país y cortar el cáncer de la violencia que genera el narcotráfico, poco es lo que podrá avanzar este país que quedó sumido en el caos.

Las metas trazadas por el gobernante mexicano son buenas pero debe concretarse al lado de la gente. Los mexicanos están agotados de preguntarse todos los días cuál será el rumbo de México. O este país se compone o el atraso y que se hunda más será inmenso, con poco margen de respuesta para las futuras generaciones.

Es cierto, prima el desaliento. Hay que ir a recorrer la sierra Tarahumara, Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Puebla, recónditas provincias o zonas periféricas de municipios y las grandes urbes para observar que la pobreza camina descalza y no en lujosas camionetas 4×4 o en jets privados. Hace falta más empleo,  mejor nivele de salud, servicios de agua potable, alcantarillado y, sobre todo, seguridad.

De nada servirá la intención del presidente de México si no le amarra las manos, vía fiscalización, a quienes despilfarran el erario nacional. Presidente vea cómo ex gobernadores de Chiapas, Puebla, Oaxaca, Nuevo León, Tamaulipas, entre otros se han enriquecido. Se han llevado todo. La población ya está harta de estar pagando los platos rotos de esos sinvergüenzas. Promueva una iniciativa de ley para que no prescriba el delito de corrupción. Meta preso a los ladrones de cuello y corbata. Hágalo y los mexicanos lo aplaudirán.

Desde el comandante municipal, el jefe policial, el mal elemento de las Fuerzas Armadas, el jefe de obras, el maestro que se hace el loco al impartir clases de mala calidad, el médico deshonesto, el alcalde corrupto, el gobernador que hace soterrados préstamos confabulados con los Congresos locales,  la prensa que apaña todo por no chocar con los convenios publicitarios, hasta los mexicanos que no dicen nada por temor a perder su trabajo, tienen una cuota de responsabilidad de este desorden.

Sólo cuando se persiga y encarcele a los depredadores del país esto cambiará. Su buena intención, presidente, es eso, buena intención. Le creemos en su deseo de cambio pero comience por atacar la madre de todos los males: la corrupción. Si no lo hace se le irán seis valiosos años y su Plan Nacional de Desarrollo quedará en una intentona de transformación.

México requiere un profundo cambio. Aplique una política de shock, sincere las cuentas, quite canonjías, restrinja el despilfarro de los gobernadores que se han convertido en señores de horca y cuchillo en sus regiones a las que administran como si fueran sus haciendas y a los pobladores los tratan peor, creyendo que les hacen un favor al darles algunas obras.

No olvide, presidente, que el 64 por ciento de los hombres y 34 por ciento de las mujeres mexicanas creen en sus propuestas y sugerencias y no despilfarre esa confianza. Tiene la oportunidad histórica del cambio, de emprender esa profunda transformación nacional a la que tanto aspira y que sea el detonador del desarrollo de México, de cara a las próximas décadas.

No gobierne Usted desde lo alto del poder, sino desde el piso llano del pueblo. Ese que lo ve como una joven promesa, capaz de escuchar la voz ciudadana, capaz de comprometerse, capaz de condolecerse de esa miseria cotidiana. Hágalo de manera transparente, sin revanchismo, uniendo fuerzas con todos los sectores económicos y políticos, rescate la credibilidad de los mexicanos en su clase política.

Que sus asesores, alcaldes o gobernadores no lo engañen. Verifique Usted mismo que México marcha en paz, que efectivamente es incluyente, que tiene una educación de calidad,  y que prospera  con responsabilidad global,

Usted se ha preguntado ¿Por qué es tan importante tener un Plan?  Su respuesta ha sido sencilla: para saber hacia dónde ir y cómo llegar. El Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 es, desde ahora, la Estrategia General para construir juntos una Sociedad de Derechos y llevar a México a su máximo potencial.

Teniendo el Plan Nacional de Desarrollo como base, esta administración se propone ser un Gobierno Eficaz, con un propósito fundamental: lograr que todos los mexicanos gocen de los Derechos que les reconoce nuestra Ley Suprema.

No es un Plan para administrar la coyuntura o las circunstancias; es un Plan para hacer cambios de fondo. El Plan Nacional de Desarrollo es un Plan para Mover a México; es una guía para convertir las mejores ideas y propuestas de los mexicanos en beneficios concretos.

Con ese Plan ha convocado a cada uno de los mexicanos a unirse a este gran movimiento por la transformación nacional.

Y lo ha dicho corto, claro, preciso: ¡Es momento de actuar por México, es tiempo de mover a México!

Autor: José Luis Castillejos Ambrocio.

joseluiscastillejos@gmail.com

Twitter: @jlcastillejos

 

¿Vivir mejor?

Por José Luis Castillejos Ambrocio

Chiapas, que en 1994 se colocó en la mirada mundial por el alzamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), una guerrilla mexicana, de inspiración socialista y libertaria, liderada por el subcomandante Marcos, que puso en jaque al Gobierno, aspira hoy a ser un ejemplo mundial en el combate a la pobreza y desarrollo humano.

Con ese fin, el gobierno levantó las dos primeras ciudades rurales sustentables del mundo en esa región del sur mexicano: “Nuevo Juan del Grijalva” y Santiago del Pinar. El primer sitio emerge, entre los cerros, como una gran obra de arte, dibujada en los sueños de especialistas académicos de Naciones Unidas, y se yergue en el municipio de Ostuacán, con 410 casas para los habitantes de 11 comunidades dispersas en montañas y desfiladeros y que fueron afectados por un alud de tierra y lodo, producto del desembalse del caudaloso río Grijalva, ocurrido el 5 de noviembre del 2007.

Para concretar este proyecto en una extensión territorial de 80 hectáreas y una altitud de 320 metros sobre el nivel del mar, el gobierno de México invirtió 500 millones de pesos (38.5 millones de dólares) en las viviendas que regaló a los campesinos, y a las que dotó además de un hospital, agua potable, conectividad inalámbrica, 203 proyectos productivos, invernaderos y plantas para producir tomate, procesar chocolate, dos templos, una central camionera, un hotel administrado por la comunidad.

El proyecto busca combatir la pobreza bajo los 8 objetivos del Milenio. Una de las causas de la pobreza en México es la dispersión de la gente y a partir de este ejemplo se buscan crear otras 25 ciudades rurales en las regiones pobres mexicanas de Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Veracruz, Campeche, Durango.

Pero estas casas térmicas, diseñadas para ahorrar energía, con opciones productivas, granjas para gallinas (en pequeñas áreas de los exteriores de las casas) que cuenta demás con plantaciones frutícolas, una fábrica de block, pequeños comercios, planta de aguas residuales, presas filtrantes y su propio relleno sanitario, no convence a los campesinos.

Ellos se sienten en una ciudad fantasma, de pequeñas áreas, paredes prefabricadas y sin espacios de cultivos o para poder elaborar sus alimentos, principalmente hechos a base de harina de maíz para fabricar tortillas. La ciudad Nuevo Juan del Grijalva nació tras una tragedia, en el 2007, cuando el desembalse del río Grijalva afectó a pobladores de 11 comunidades de Ostuacán. Fue entonces cuando el gobierno de Felipe Calderón decidió, conjuntamente con la administración regional (Estado) de Chiapas, hacer este proyecto.

Ahora la mitad de la población está contenta, pero la otra parte no, porque es un proceso difícil ya que estaban acostumbrados a vivir en el campo, rodeados de árboles y de sus granjas. “ “Vivir en una pequeña ciudad es drástico y hasta dramático para los campesinos a los que les resulta incómodo pues no tienen fuentes de ingresos y la producción de huevo de sus granjas no puede ser comercializada a precios justos en el mismo pueblo donde todos también lo producen.

Muchos han optado por volver la mirada al campo y retornar a sus tierras a seguirlas cultivando”, dice Jorge Mario, un campesino que pide no ser identificado con sus apellidos. Aunque desde la óptica oficial, Chiapas es ejemplo mundial en el combate a la pobreza, al hacer una obligación Constitucional en la entidad el cumplimiento de los 8 Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU, los campesinos no están convencidos.

No logran persuadirlos que ese cambio radical es para bien de ellos y el desarrollo de sus hijos y que podrían erradicar la pobreza y el hambre, tener acceso a la educación universal, equidad de género, sustentabilidad ambiental, reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna, combatir el VIH y otras enfermedades del rezago, y la asociación mundial, vinculada a la conectividad. Voces críticas consideran inviable este tipo de proyectos que se tiene previsto realizar en los poblados de Ixhuatán, Jaltenango, Copainalá, Tecpatán y Berriozábal, todos ellos en el Estado de Chiapas para beneficiar a familias en situación de pobreza.

Se considera pobres a aquellos hogares cuyo ingreso es insuficiente para cubrir las necesidades de alimentación, educación y salud, equivalentes a 18.9 y 24.7 pesos diarios (1.45 y 1.9 dólares), por persona en áreas rurales y urbanas, respectivamente. Se estima que aún un 25.3 por ciento de los hogares (31.9 por ciento del total de la población) sufría esta situación.

Los actuales habitantes de la ciudad sustentable fueron afectados el 5 de noviembre de 2007 por un deslizamiento de tierra como consecuencia de las fuertes lluvias y que causó inundaciones en los estados mexicanos de Chiapas y Tabasco. El alud provocó la destrucción de al menos 100 casas que sucumbieron ante una ola de 50 metros, producto del deslizamiento de tierra. Este pequeño tsunami ocasionó alarma y llevó a los pobladores a alejarse en busca de refugios.

Tras la destrucción se acordó que el ejido de Juan de Grijalva no se reconstruiría en el mismo lugar por ser una zona de alto riesgo y se optó por la ciudad sustentable. Estos pobres viven en el estado de Chiapas, que colinda con Guatemala y el Pacífico. La región paradójicamente, concentra el 30% del agua superficial del país al contar con los dos ríos más caudalosos del país: el Usumacinta y el Grijalva. La región hidroeléctrica más grande del país se encuentra en La Reserva de la Biosfera de Montes Azules.

De las más de 10 cuencas hidrólicas en Chiapas, la más importante es la del Río Grijalva, que genera el 54% de la energía hidroeléctrica del país. Curiosamente, en ese estado se pagan altas tarifas eléctricas y persiste la pobreza. Algunas de las viviendas, según la versión de campesinos que no quisieron ser identificados, presentan rajaduras y los espacios son pequeños al grado que no entran holgadamente las camas y los campesinos no pueden poner clavos para colocar sus cuadros, ya que las paredes son de tabla-roca o prefabricadas.

Lo peor que consideran que les ha pasado es que se quiere romper con la tradición de las mujeres indígenas de cocinar en fogón, con leña sus alimentos y consideran que en las nuevas viviendas no pueden hacer esa práctica Santiago El Pinar es otro proyecto de vivienda sustentable.

Allí se han construido115 viviendas en un nuevo predio, y hay acciones de mejoramiento de vivienda. Está localizado a 1,680 metros sobre el nivel del mar en una extensión territorial de 38.3 hectáreas y se llega desde la capital de Chiapas, Tuxtla Gutiérrez, después de recorrer aproximadamente 56.7 kilómetros por la autopista que va de esa ciudad a San Cristóbal de Las Casas.

Las bucólicas casas de colores pastel (azul, rosadas, verdes y ocres) atraen la mirada de los visitantes. Están bien alineadas, ordenadas, y tienen una vista panorámica hermosa frente a cerros y pequeñas montañas donde los niños juegan sin el bullicio de los vehículos, claxon, ambulancias y carros de bomberos de las grandes ciudades.

Ellos, los menores, caminan cuidando sus borregos, jugando a las escondidas o con el trompo en la mano. Este sitio fue construido para evitar la dispersión de cinco comunidades conformadas por 115 familias quienes ahora, ya unidas, gozan de agua potable, electricidad, seguridad, drenaje y sus casas son cálidas en una zona fría de la sierra de Chiapas.

Los habitantes de ese poblado tienen un mercado de 10 locales donde lo mismo puede se puede adquirir tomates, cebollas, rábanos frescos que gallinas o carne de res en un completo orden, con limpieza, mientras a unos cuantos metros está la escuela y una clínica equipada con alta tecnología. Nada de esto convence a los habitantes y consideran que hay un engaño y que todo se ha hecho por medidas populistas del actual gobierno. Aseguran que el tiempo les dará la razón.

joseluiscastillejos@gmail.com

@jlcastillejos

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