El refrigerador del hambre

Cita


Sólo tres de cada diez refrigeradores son limpios y saludables. El resto almacenan alimentos en proceso de descomposición o caducos que terminan en la basura.
Restos de pizzas, pollo a la braza, carne asada, frijoles refritos, quesos, tamales, jamón, leche o frutas y otros productos que sobraron terminan en el bote de desperdicios porque ya nadie quiere consumir.
El desorden en muchos hogares es total. Se guardan ollas con alimentos o platos descartables con pastelillos de la fiesta infantil. No hay un mecanismo adecuado de preservación.
Aunque existen bolsas o recipientes que ayudan a preservar la comida, la rapidez con que viven las personas los lleva a no tomar ninguna previsión.
Todo esto repercute necesariamente en los bolsillos. A fin de quincena o mes hay que sacar a tirar tomates podridos, leche agria, yogurts inservibles, o trozos de comida que al consumirlo puede generar problemas estomacales.
Planifica tus comidas. Utiliza lo que ya tienes en stock y antes de ir al mercado o al supermercado verifica qué tienes y con qué despensa cuentas. Y una cosa muy recomendada: nunca vayas de compra con hambre. Todo se te antojará y terminarás por comprar lo que no necesitas.
Por mala planeación, deficiente infraestructura, inadecuada capacitación y almacenamiento insuficiente, México pierde cada año alimentos por un monto de 491 mil millones de pesos con lo cual se podrían construir 154 estadios como el Azteca.
La pérdida anual de algunos productos son: 552 mil kilos de carne de res, 275 mil toneladas de pollo, 2.8 millones de toneladas de tortilla (28.7 por ciento de la producción nacional), 2.6 millones de toneladas de pan blanco, 4.5 litros de leche, 1.3 millones de toneladas de huevo, 927 mil toneladas de naranja, 925 mil toneladas de tomate, 99 mil toneladas de pescado, 41 mil toneladas de cerdo.
México que tiene 53.4 millones de pobres, manda a la basura el 34 por ciento de la producción nacional, según un reporte del Instituto Politécnico Nacional que tomó en cuenta un listado de 79 alimentos, sin considerar las millonarias pérdidas que hay en los hogares por desechos de alimentos,
Producir y después desechar la comida genera emisión de gas de efecto invernadero equivalente a 15.7 millones de autos. La magnitud de la pérdida y el desperdicio de alimentos ya es un problema de gran importancia social, económica y ambiental
A nivel mundial se pierden o desperdician mil 300 millones de toneladas de alimentos, es decir, un tercio de todos los alimentos producidos para el consumo humano.
Lo peor de todo es que sigue habiendo hambre. Aunque hay alimentos suficientes el desperdicio es una constante. Es un exceso, dice la FAO, en una época en la que casi mil millones de personas pasan hambre y representa un desperdicio de mano de obra, agua, energía, tierra y otros insumos que entraron en la producción de ese alimento.
¿Qué es la pérdida de alimentos y el desperdicio de alimentos?
La pérdida de alimentos y el desperdicio de alimentos se refieren a la disminución de los alimentos en las etapas posteriores de la cadena de suministro de alimentos destinadas al consumo humano. Los alimentos se pierden o desperdician a lo largo de la cadena de suministro, desde la producción inicial hasta el consumo doméstico final, de acuerdo con Naciones Unidas.
La disminución puede ser accidental o intencional, pero en última instancia conduce a que haya menos alimentos disponibles para todos. Los alimentos que se derraman o se echan a perder antes de alcanzar su producto final o etapa de venta al por menor se denominan pérdida de alimentos.
La verdad es que falta mayor sensibilización frente al desperdicio de alimentos y desarrollar políticas, estrategias y programas para frenar este problema así como la reducción de desechos.
La mayoría de las personas ven desperdicios de alimentos en su vida diaria. Al final de la cadena alimentaria, los consumidores pueden tirar los alimentos comprados o preparados sobrantes, dejarlos estropearse u optar por otros comportamientos que desperdician alimentos.
Actualmente, más del 40 por ciento de las pérdidas y desperdicios de alimentos en los países en desarrollo ocurren después de la cosecha o en la fase de elaboración, mientras que en los países industrializados más del 40 por ciento de las pérdidas y desperdicios de alimentos ocurren a nivel de la venta al por menor o del consumidor.
Recomendaciones:
1. Compra inteligentemente: 1 de cada 3 personas va a la compra sin lista. Planifica las comidas, haz lista de la compra y evita las compras impulsivas. De esta manera, será menos probable que compres cosas que no necesitas y que seguramente no consumirás. ¡Sé realista! Si sabes que cocinarás para una persona, no necesitas comprar la misma cantidad de alimentos que para una familia de cuatro. Comprueba que tienes en los armarios de la cocina o en la nevera antes de ir a la compra.
2. Sé valiente, compra frutas y hortalizas feas. A menudo, las frutas y hortalizas se tiran porque su tamaño, forma o color no corresponden con los estándares estéticos, aunque, en general, son perfectamente aptas para el consumo y comprarlos puede ayudar a evitar que grandes cantidades de frutas y hortalizas terminen en la basura.
3. Aprende a entender el etiquetado. Lo más importante es entender la diferencia entre “fecha de caducidad” y “consumir preferentemente antes de”. La “fecha de caducidad” indica la fecha hasta la cual es seguro comer el alimento etiquetado; mientras que “consumir preferentemente antes de” indica que antes de esa fecha el alimento tiene la calidad esperada, pero sigue siendo seguro consumirla. Otros etiquetados que se pueden encontrar en los alimentos incluyen la fecha de “venta antes de”, que es útil para la rotación de stocks por parte de los fabricantes y los vendedores.
4. Aprovecha tus sobras, no deseches alimentos porque haber cocinado demasiado. Utilizar las sobras para preparar las comidas es una forma inteligente de consumir todo lo que se compra. En lugar de tirar las sobras a la basura, ¿por qué no utilizarlas como ingredientes para la comida de mañana? Puedes añadir un poco de atún sobrante a la pasta y prepararla al horno. Una cucharada de verduras cocidas puede ser la base para un buen potaje.
5. Transforma los restos en abono para tus plantas. Dado que no siempre se pueden evitar los desperdicios de alimentos, ¿por qué no crear un cubo de compost para las peladuras de las frutas y hortalizas? En pocos meses dispondrás de un compost rico y valioso para tus plantas. Si has cocinado y han quedado desperdicios de alimentos, un cubo de compostaje doméstico o comunitario dará los resultados esperados. Basta alimentarlo con desechos (pueden echar incluso pescado y carne), esparcir una capa de microbios especiales y dejarlo fermentar. El producto resultante se puede utilizar para las plantas domésticas o el jardín. (Con datos de FAO)

joseluiscastillejos@gmail.com

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Feminicidio. Hasta cuando, Dios. Hasta cuando!


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Cuando leo que Rossy, Lucía, Rosalinda, María, Jimena, Carla, Guadalupe, Xiomara, Maricarmen y otras, cuyos nombres no recuerdo, han muerto me duelen las palabras. Me quedo como ave afónica, aguijoneándome el dolor del silencio. ¿Cómo quedan esas calles recorridas por sus pasos? ¿Cómo quedan sus  familiares, sus tristes casas, el viento sin su aroma? Todos quedamos huérfanos.

Todo queda vacío, el alma, la sonrisa, el niño, los niños, el beso, la abuela, el abuelo, los padres de la fallecida, el abrazo, el cariño maternal, el adiós. Sigue leyendo

Sí, existimos: Carlos Fuentes al incorporarse al Twitter


Por José Luis Castillejos Ambrocio

Sí, existimos y a la red nos incorporamos, gorgeó el escritor Carlos Fuentes aquel 19 de marzo del 2011, en su primer Twitt, pero aclaró que el llamado de la red, y su entrada a Twitter, es como el de las sirenas de Odiseo: Sólo hay que tener cuidado de no estrellarse en los escollos.

“La belleza sólo le pertenece al que la entiende, no al que la tiene”, twitteó en unos cuántos caracteres en los que escribió a los jóvenes, que es la mitad de la población de México a guiar el futuro de ese país que, en el momento en que se vive una espiral violenta.

“Imagino, luego existo”, fue otro de sus escritos al indicar que serán los jóvenes quienes tengan que enmendar los errores de nuestras generaciones; pero cuentan con una gran tecnología para hacerlo. Sigue leyendo

Tiempo del adiós


 

 

(José Luis Castillejos Ambrocio)

Y pensar que fuiste mía en una noche de verano
cuando los pelícanos descansaban
sobre las piedras y el mar
ahuyentaba con sus enormes olas
a los lancheros.

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